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Eduardo Araica una historia entre cuerdas
Soñador. Aunque su familia no estaba
de acuerdo con que estudiara música, desafió los pronósticos de su padre
y ha sido exitoso con la guitarra
Por Letzira Sevilla Bolaños | Fama
Eduardo Araica.
Sentado en un sillón verde, el
guitarrista Eduardo Araica vuelve la mirada hacia la pared vacía que se
encuentra a su izquierda y empieza a pensar. Mientras lo hace narra la
historia que recuerda escuchó brotar de labios de su mamá.
"Yo tenía como tres años cuando me encontraron en el patio trasero de
la casa tarareando con una guitarrita de plástico, pero lo hacía con
mucha inspiración. Mi papá y mi mamá dicen que se quedaron viendo por la
ventana, y yo pasaba horas y horas dándole a la guitarra, así que creo
que nací con predisposición para la música y evidentemente para la
guitarra, aunque he tenido que desarrollar el talento que pude haber
recibido", compartió Araica. “El artista recibe un talento, pero si no
lo desarrolla no llega a ser nadie”, afirma. Así que cuando terminó el
bachillerato estaba decidido a estudiar música, sin embargo, esto no era
considerado una buena opción por su familia. Llegado a ese punto,
tomando en cuenta que había estudiado dibujo y pintura cuando era niño, a
su papá se le ocurrió que podría ser arquitecto.
Desastre universitario
"Hice las pruebas de admisión y curiosamente saqué 98, entonces pensé
que a lo mejor tengo algún talento para la arquitectura. Ingresé a la
facultad, pero todo el año iba arrastrado, porque siempre fui malo para
los números. En la única clase que salí bien fue en Diseño, así que al
concluir el año abandoné la universidad, convencido de que debía
estudiar música", recordó.
Las cosas para Araica no fueron fáciles. A su familia llegó el
escándalo, nadie comprendía la decisión absurda del joven rebelde que
hoy acomoda su cabello lacio mientras revive el momento de ofuscación.
En ese momento no había mejor solución que el diálogo. Su papá, con
estadísticas en mano, le graficaba por qué no debía seguir la
sensualidad melódica de la música, pero tras cuatro conversaciones se
convenció de que no lo haría cambiar de opinión. “Ya con su aprobación
hice una prueba en la Escuela Nacional de Música, y como ya había
aprendido de forma empírica a tocar guitarra y a leer música, me
admitieron”, dijo.
Estudió cuatro años en Nicaragua y luego recibió una beca para estudiar el nivel superior en Moscú, donde estuvo cinco años.
En Nicaragua
Regresó a Nicaragua en 1991 y al año siguiente se marchó a París a
estudiar guitarra clásica. El retorno definitivo fue en 1993, llegó e
inició a brindar conciertos y fundó el grupo Staccato, de música
experimental, jazz fusión.
Luego, Norma Helena Gadea conoció del joven guitarrista y lo invitó a
hacer dúo con ella; ya tienen una historia de 23 años, han andado por
todo el mundo, brindando miles de conciertos. Como solista ha
participado en festivales internacionales de guitarra, ha actuado con
guitarristas de renombre.
Este 26 de julio, Eduardo Araica se unirá al maestro Tránsito
Gutiérrez y a José Antonio Argüello en el espectáculo Noche Bohemia, que
se llevará a cabo en el Cafetín Literario Kolschitzcky, ubicado en
Masaya.
"El artista recibe un talento, pero si no lo desarrolla no llega a ser nadie".
Eduardo Araica, guitarrista.